
Sonaba una canción, nunca entendí que decía.
Su música era triste, me apretaba el pecho y no me dejaba respirar.
Quede suspendida en el tiempo, solo esa sinfonía, vos y yo.
Tus labios se movían, pero yo solo escuchaba a los violines rechinar.
Mis rodillas flaquearon y caí al suelo, pero no dolió. Nada importaba ya.
Vos llorabas, aún no entiendo porque.
Una luz te iluminó, estabas tan hermoso, aun cuando las lágrimas bañaban tu rostro.
Alcé mi mano y te acaricie la mejilla. Temblaste como nunca antes.
La música sonaba más alto, te sonreí, estaba feliz.
Empecé a bailar, a flotar diría yo, y luz crecía a nuestro alrededor.
Te susurre: te amo, al oido. Y luego tan solo fui luz.